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¿Se puede desheredar a un hijo? ¿Qué es la legítima?

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La herencia en nuestro derecho viene regulada en el Título III del Libro III del Código civil español “De las sucesiones” 

¿SE PUEDE DESHEREDAR A UN HIJO?

La respuesta es que sí, en nuestro derecho cabe esta figura pero de forma muy tasada, cumpliendo unas formalidades y  causas justificadas.

La desheredación (regulada en los artículos 848 a857 cc) es un acto voluntario por el que una persona priva a otra su derecho a percibir la legítima.

LA LEGÍTIMA EN LA HERENCIA

En derecho común, la herencia se compone de tres de partes: la legítima, el tercio de mejora y el tercio de libre disposición.

La legítima es la porción de bienes del que el testador no puede disponer libremente, ya que la ley la reserva a determinados herederos, llamados por esto herederos forzosos:

1.° Los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes.

2.° A falta de los anteriores, los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes.

3.° El viudo o viuda.

En el caso de hijos y descendientes constituyen la legítima las dos terceras partes de la herencia de los progenitores.

La figura de los herederos forzosos puede variar de unas comunidades a otras.

CAUSAS DE DESHEDERACIÓN

La desheredación debe de hacerse en testamento, con causa justificada, recayendo su prueba en los herederos.

Causas justificadas para desheredar

Estas causas son las de incapacidad establecidas en el art 756 y además las que se establecen en los art 853 a 855 cc:

a) Ser incapaz para suceder por indignidad.

b) Además de las señaladas por indignidad, son causas para desheredar:

– A los hijos y descendientes:

  • Negar, sin motivo legítimo, los alimentos al padre o ascendiente que le deshereda.
  • Maltratar de obra o injuriar gravemente de palabra.

– A los padres y ascendientes:

  • Perder la patria potestad por incumplimiento de sus deberes o por causa criminal o matrimonial.
  • Negar los alimentos a sus hijos o descendientes sin motivo legítimo.
  • Atentar uno de los padres contra la vida del otro, si no hubiere habido entre ellos reconciliación.

– Al cónyuge:

  • Incumplir grave o reiteradamente los deberes conyugales.
  • Perder la patria potestad por incumplimiento de sus deberes o por causa criminal o matrimonial.
  • Negar alimentos a los hijos o al otro cónyuge.
  • Atentar contra la vida del cónyuge testador, si no hubiere mediado reconciliación.
QUÉ SE ENTIENDE POR MALTRATO DE OBRA COMO CAUSA DE DESHEREDACIÓN

Queremos detenernos un poco en esta causa por la que se puede justificar legalmente la desheredación de un hijo.

El CC art.852 considera como causa para que los padres puedan desheredar a los hijos el que el hijo-desheredado haya «maltratado de obra» al padre-desheredante. En ese concepto amplio  de maltrato de obra se puede incluir, junto al maltrato físico, también el maltrato psicológico, y a su vez, dentro del maltrato psicológico, se puede incluir el causado en el testador por su abandono por el desheredado imputable a este último.

La indiferencia y la falta de relación con el testador, sin más requisitos, no constituyen maltrato psicológico que justifique la desheredación .

En este punto comentaremos y destacaremos la reciente Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Civil, de 5 de Junio de 2024, número 802/2024.

“En el diseño legal actualmente vigente la legítima es configurada como un derecho del que solo puede privarse al legitimario de manera excepcional cuando concurra causa de desheredación. El testador debe expresar alguna de las causas que de manera tasada ha fijado el legislador en los arts. 852 y ss. CC y al legitimario le basta negar su veracidad para que se desplace la carga de la prueba al heredero ( art. 850 CC).
“La jurisprudencia de la sala, en los últimos años, ha llevado a cabo una interpretación flexible del art. 853.2.ª CC, que establece como justa causa para desheredar a hijos y descendientes haber “maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra” al padre o ascendiente.
“Atendiendo a la realidad social del tiempo en que ha de ser aplicada la norma, y tratando de dar respuesta a las situaciones de menosprecio y abandono a las que pueden verse expuestas las personas vulnerables de edad avanzada, la sala ha declarado que “el maltrato psicológico se configura como una injustificada actuación del heredero que determina un menoscabo o lesión de la salud mental del testador o testadora, de forma que debe considerarse comprendida en la expresión que encierra el maltrato de obra en el art. 853.2.ª CC”.
“………………………………..”En el sistema legal vigente no toda falta de relación afectiva o de trato familiar puede ser enmarcada, por vía interpretativa, en las causas de desheredación establecidas de modo tasado por el legislador. Es preciso ponderar y valorar si, en atención a las circunstancias del caso, el distanciamiento y la falta de relación son imputables al legitimario y además han causado un menoscabo físico o psíquico al testador con entidad como para poder reconducirlos a la causa legal del “maltrato de obra” prevista en el art. 853.2.ª CC”.

En el caso que juzgamos, el causante hace constar en el testamento como causa de desheredación de la hija, al amparo del art. 853.2.ª CC, “que desde que se produjo su divorcio, es decir, hace más de treinta años, no tiene relación alguna con su citada hija, por lo que considera que existe una clara situación de abandono hacia el testador, por parte de la misma”. Y añade que “en consecuencia, el testador considera que ha habido un maltrato psicológico por parte de su citada hija, lo que determina una falta de afecto y cariño que como hija le corresponden, habiéndose dado una clara situación de abandono, e incluso, no estar atendido en estos momentos en los que se encuentra gravemente enfermo, siendo del conocimiento de la citada hija el estado en que se encuentra”.
La sentencia de apelación, confirmando la de primera instancia, asume lo manifestado por el causante en el testamento, y reprocha a la demandante, ahora recurrente, la falta de relación con el padre durante más de treinta años y el que, después de esa situación, una vez conocida su enfermedad, no lo visitara. Este tribunal, a la vista de los hechos acreditados en la instancia, no puede compartir semejante valoración.
En este caso, no es la hija la que libremente rompió un vínculo afectivo o sentimental, sino que tal vínculo no ha existido desde su niñez, sin que sea reprochable a la hija, que tenía siete años cuando se produjo la separación de los progenitores, la ausencia de contacto y relación con el padre. Si tal relación no se dio a partir de la separación matrimonial realmente la que fue abandonada por el padre fue la niña…

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La sala del supremo estima en recurso de casación y la demanda en su día interpuesta por la hija al considerarse desheredara injustamente privándole de su derecho a la legítima.

El abandono -o la falta de relación en la medida que pueda ser considerada abandono- por sí solo no es causa de desheredación.

En resumen lo fundamenta en que la falta de relación de más de 30 años no es imputable a ella, sino que la relación se rompió cuando ella era menor y tenía 7 años, por lo que en todo caso el abandono fue del padre a la hija. Además el que fue el mismo padre testado el que negó en vida a su hija desheredada hasta en dos ocasiones con dos posteriores testamentos. Asimismo, no puede reprocharle en estas circunstancias a su hija la falta de cuidado al final de su vida cuando cae enfermo.

En atención a las circunstancias referidas no podemos aceptar que el daño o sufrimiento que ello pudiera reportar al padre por estar próximo al fallecimiento sea imputable a un comportamiento reprobable e injustificado de la hija. No es la hija quien, rompiendo normales y exigibles normas de comportamiento abandona al padre enfermo (quien, por otra parte, no precisaba ayuda para su cuidado), sino que es el padre quien, tras haber abandonado a la hija siendo una niña, pretende hacer recaer sobre ella el reproche y las consecuencias de que no sintiera afecto por él, pese a haberla abandonado siendo una niña.

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García Lázaro, despacho de abogados y abogadas especialistas en herencias.

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